COOKING FOR TORPES nº 238
Así las llama mi vecina Evi (que aunque ya no lo es, siempre lo será).
Vivimos muchos años pared con pared en Madrid.
Vivimos muchos años pared con pared en Madrid.
Pasó unos días por aquí y dentro de una caja muy mona (de huevos de gallinas camperas gallegas), trajo la bomba.
Era un ir y venir constante, hasta que llego esa pregunta de:
Era un ir y venir constante, hasta que llego esa pregunta de:
¡¡¿Ya se han acabado las galletas de Evi?!!
Sabía que tarde o temprano, las tendría que hacer y a eso vamos.
Un aviso. A no ser que tengas totalmente claro que has perdido la batalla de la operación bikini, o batamanta o como la hayas llamado, ni se te ocurra mirar la receta.
No vas a poder parar de comerlas. Crujientes por fuera, y blanditas por dentro.
Esto es droga dura.
¿Te atreves?
Las ponemos For Torpes, porque lo son. Y no, no me valen excusas. Para ti, para tu vecina, para tus sobrinos... prepárate (ahora pongo cara de malvado).
No hay excusas, ¡venga!.
Para conseguir el punto de crujiente por fuera y blandita por dentro, en casa me ha costado un par de pruebas.
¿Estamos?
¡A por ellas?




.jpeg)








.jpeg)
.jpeg)












