Llevamos varios fines de semana con comidas, reuniones, salutaciones al sol y al verano, que está al caer.
Claro, ¿el postre a quien le toca?. Pues eso. Familia, invitados, comidas, aquí, allá, en casa de uno, del otro.
En esta ocasión, gracias a todos los recursos, técnicas y trucos aprendidos en la Escuela de Hostelería de Cambrils ("No sigas con el peloteo que ya has acabado el curso", me dice mi Pepito Grillo particular), nos liamos la manta a la cabeza y hacemos una deconstrucción del típico tiramisú (por cierto, en el blog, tienes varios, el tradicional y otros, que no lo son tanto).
Haremos una Pavlova de café, que será el soporte del postre.
Ahí, tenemos el huevo, el café y el "bizcocho" convertido en merengue seco.
Una crema de Mascarpone con vainilla y lo culminaremos con unas fresas marinadas, al vacío, con Amaretto.
Te recomiendo empezar con el merengue ya que lleva su tiempo de horneado.
Después prepara las fresas y por último la crema de queso.
¿Nos ponemos?
¡Venga!















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